Desde la playa veo tus encorvados dedos que me llaman,
Paréceme que rehusas alejarte sin haberme acariciado.
Tenemos que hacer juntos un paseo; aguarda que me des-
vista;
Llévame pronto hasta perder de vista la tierra,
Méceme en tus muelles cojines, desvanéceme en el colum-
pio de tus ondas,
Salpícame de amoroso líquido, yo haré lo mismo, contigo.
Mar de desplegadas olas,
Mar que respiras con un jadeo largo y convulsivo,
Mar de la sal de la vida y de las tumbas que ninguna pala
abre (y no obstante, siempre prontas),
Que ruges y te abalanzas en las tempestades, mar capri-
choso y adorable;
¡Yo soy consubstancial á ti, yo también soy de una sola
faz y tengo todas las fases!
(Walt Whitman)

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